Las hermanas aladas.

Dulces sueños, dijo la abeja a una mariposa que se posaba en un delicado pétalo de una margarita para degustar su dulce polen. La mariposa rió y cuando las estrellas se esforzaban por iluminar y el rocío entumecía sus alas de color arcoiris apagado, dejó un mensaje a la abeja: Dulces sueños para tí, florida abeja que te ves tan pequeña, pero en realidad eres tan grande cuando endulzas el corazón de cualquier ser humano, pero sólo algunos entenderán... Qué problema empalagarse de tantos pensamientos encorvados y tan lisofóbicos. Siempre empalagándose de pensamientos y sentimientos en espiral que privan de amor al prójimo y reprimen la seguridad y la permanencia de los hechos.

Pero no tienes por qué descubrirte... tú solo eres... y ritualizas a tal grado el amor por el otro que jamás bloqueas tus alas para deambular en una u otra flor y nutrir esas espaciosas almas, almas ritalínicas, almas de cámara lenta, almas en close up que sólo quieren vivir.

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