Monólogo.

Nunca intento priorizar las simulaciones para mi faz, porque sería enemigo o prendería en mí la indiferencia. Si concibo silencios y susurro antes de dormir mis deseos, entablo un monólogo estructurado e incansable todas las noches, con ausencia o presencia de la luna. Nunca importa menguante o llena.

A veces rocíos, a veces afirmaciones, pero siempre monólogos llenos de mi prosodia secreta. Es como un juego infantil, parecido al de las adivinanzas, es un montón de retórica en mi cabeza ya recostada, a veces preparándose para soñar.

El silencio tiene como localidad y refugio sólo las emociones desgastadas y algo trilladas de todo el mundo... Y si dicen que el silencio otorga, así es... Sólo depende del observador y de cómo llega a comprender la cuerda en v... Perspectiva.

1 comentario:

Mouchette dijo...

Vaya monólogo.

Me encantaría alguna vez poder establecer una relación mística con mi yo interno, experimentar una sensación absoluta de armonía, alcanzar la plenitud. ¿Y quién dice que el apogeo de las emociones lo determinan estados sucesivos de felicidad?

Quizás se puede alcanzar un clímax a través de la catarsis misma.

Me gustó el texto, me quedó dando vueltas bastante...

En fin...

Saludos!!!!! :D


Chau