Reloj.


Cuando cierres la puerta,
no envidies nada de lo que tenga que seguir,
porque te resultará caro difundir
la caravana de tu estallido fuera de juicio.

Gasté más de un par de aguaceros
y neblinas por la espera eterna.
Pero no me di cuenta de que no te debía
ningún tributo, no me diste crédito.

Qué es un monosílabo,
cuando tu prólogo arribó en mi lago final.
Donde los horizontes son explosionados
por tu invisibilidad solar.

Basta, la veracidad no es un camaleón
que es vigilante una vez por el día.
Los turnos del tiempo
nadie los invertió desde un galpón disminuido.

Qué es un segundo monólogo
aturdido por un secundero que busca otra excusa
para ser un ingeniero consentido que discapacita
la ráfaga de libertad infinita.

Inventa lo que quieras de tu reloj,
ya no seré la bailarina de tu caja musical.

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