Mar adentro.

Navego dentro de mí,
propongo vaciarme
y encontrar una salida en mi desnudez.

No trato de naufragar
en la orilla de una isla desconocida,
el mar me parece familiar.

Dulces son sus ondas
que vienen y van
acariciando mis definiciones.

Soy mi propio monarca
y las aflicciones han sido disolutas,
el alivio ha remendado al discernimiento.

La remembranza del amor ha partido
en un barco sin regreso.
Ahora la calzada de mi absolución es mi único trayecto.

1 comentario:

cielo ruidoso. dijo...

lindos los vaivenes bonitos :)