Septiembre.


Y siempre hay un principio después de todo. Ya se sabe que después de la lluvia, esperamos los frutos. Pero no hay que adelantarse. Estoy al encuentro del suspiro florido, aquel que dura más que el prolongado invierno.

Pero me arriesgué empapándome de esperanza. Y ahora estoy limpia, las enredaderas del castillo en el aire han sido cortadas. Y esta edificación tiene base en tierra productiva de girasoles que me sonríen.

Un punto de partida más, encumbrando deseos por doquier, celebrando el calor de las almas que pedían a gritos la estación: ya casi está aquí. La rutina se vestirá distinto, se irá de fiesta. Pero ahora la llamo el alma máter de mi ser flexible.

1 comentario:

defuxis dijo...

Linda Julie gracias por tu ayuda, lo digo por el envío.
Espero que llegue pronto la primavera con septiembre del chauvinismo y con mucho calor porque nunca nunca me conformo con el invierno, por mas amigable que éste sea conmigo. Te dejo un abrazo traspantalla.
besos.