
Siento como el mar,
estoy bautizada como un corsario
que en su bolsillo deja la brújula,
en su mente está el territorio.
Ninguna puesta de sol
ha brillado más que mi nado en los 7 océanos
la anestesia que sugiere
las caricias sosegadas sobre el oleaje.
Siento como el mar,
un corsario que converge en un tesoro,
en la orilla abrió el monasterio
para dejar al sentimiento planear.
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