Antes y después.



Viajo demasiado en mis anhelos y no los niego, son parte de mi vida y ésta me pertenece. Tomo en cuenta las rocas con las que he tropezado, pero no me desoriento en la sequedad, en estar en el suelo, porque el piso es firme y levanto las piernas de revés al cielo, yo me lo permito hasta que cumpla años luz en el surco de la piel, incluso hasta que cuente una y otra vez tu edad. No creo que lo cuente demasiado, tengo una memoria adyacente a mis objetivos que, a diferencia de la época donde existía mi yo auxiliar, considero una virtud fuera de lo narcisista.

Soy victimaria, soy responsable de mis desvaríos y aciertos, soy interesada del pulso de las nubes para dejar salir el sol, pero timadora es una concepción errática que pudiste no pronunciar, pudiste detener la rabia, pudiste convencerte que tu vida no es la mía en lo absoluto y que siempre creí en tu lazo desinteresado y ancestral. Una vez más la existencia me entrega aquella prueba para cambiar los paradigmas.

No me aburro del tiempo, siempre pasa, pero la recriminación, en su justa medida, marca el antes y el después. La temperatura de la crisis subió y bajó, pero ahora se mantiene neutral. Hay orgullo y un querer ser yo misma que no podrás comprender, no podrás rehabilitar mi dolor que está, pero se transformará en el mejor deseo de conservarme en la felicidad. Nunca perjudicaré a nadie, ni a tí, no es mi intención tampoco. Te sigo amando como cuando fuí el aerolito en tu cuerpo, pero lo hago de aquí en adelante de otra manera. Fuera de tus dedos y tus pensamientos, he manifestado, he callado, he hablado, me he enamorado, he definido y efectivamente, ya he crecido.

1 comentario:

dfx dijo...

"Viajo demasiado en mis anhelos y no los niego, son parte de mi vida y ésta me pertenece!!!!"
eso hay que susurrarlo antes de partir.
todo bien julie?