Co-razón (2)



Iba en aquél bus y tocó su corazón que vibraba como un tambor que hacía bailar a aquellos hermosos negros en su jornada de recreo. Volteó la mirada hacia la ventana y encontró la respuesta a tantas preguntas que se encontraban exhaustas de ser geométricas. La verdad se explicaba por sí sola, caía como un paracaídas en un día cualquiera, sin mucha metáfora.

Gracioso era ver desempolvar ese corazón que tanto temió y utilizó retóricas... De pronto, ya era más que un instrumento, era el tesoro que desentrañaba la espera y la sazón de un hoy perfecto en su inmensidad. Y entonces, el corazón ya no fue un recuerdo, sino el acompañante de los sentimientos que embargan la inspiración de su biografía, su existir.

No hay comentarios: