Puente


Expando el campo de semillas de conciencia para sembrar algo más que el parecer. Ya he viajado y sé siempre el camino de regreso. En el principio siempre estoy, sólo basta levantar los pies.

Tengo ojos almendrados, pero los he entrenado para digerir arcoiris. Tengo una cintura ancha que aún baila desenfrenada, no es perfecta, pero alcanza a ser algún monte de un paisaje cualquiera. Tengo la blancura de la piel que me recuerda a todos mis hermanos de chocolate, vainilla y crema. Y parece increíble pensar en la metáfora de lo casi idéntico. Tengo el cabello negro y son los hilos que se extienden a una idea columpiante. Pero tengo algo que agradezco y son los circuitos y puentes entre la mente y el alma para amar, alguien también tiene su vista para amarme sin freno de manos.

No nos estrellamos, sólo me enseña a creer en mí y dejar de visitar terrenos baldíos fuera de propósito. Y recupero mi balance: conozco quién soy y sé todo lo que puedo alcanzar.

1 comentario:

Unknown dijo...

Bello, inspirador...Gracias por compartirlo, Julie.
Tus escritos son muy positivos, me llenan.