Detrás de la ventana


Y en el primer día vuelven al hogar con el objetivo distinto: ellos alcanzan su mirada hacia el regreso y la conjunción primitiva; ella contempla detrás de una ventana de un radiotaxi el amanecer, deteniendo sus ojos en el contorno de aquéllas montañas para reflectarse hacia ese horizonte que existe detrás de ellas. Un destello que avisa la metáfora de transformación, de converger en la independencia, pero sin renunciar al alma. Una necesidad de persistencia en lo propio.

Luego, arriban a su lugar de destino para muy rápidamente hacer cumplir aquél objetivo: ellos vuelven a la rutina, mientras que ella se dispone a dormir para armar estrategias y cumplir sus ensoñaciones: el día aún no ha acabado.

1 comentario:

Unknown dijo...

Los caminos que se yerguen ante uno cada mañana son bendiciones que nos manda el tiempo