Más allá de un cielo cubierto de un azul estampado en tu lecho de lágrimas copiosas, más allá de esta oscuridad errática que nos está invadiendo en las entrañas epicúreas, más allá de tus labios descascarados que piden sólo un beso sin astillas, te encuentras tú. 


Te solventan las caricias de un viento casual, una lágrima será un río fluvial de tu astucia de vivir, serás un crisol de sueños. Mil ovejas tendrán que expatriarse de tu insomnio. 



Tus ojos son los mayores cristales de ese templo que todos queremos habitar; sensibilízate por cada fuerza que se impregna en tus poros y que espera salir airosa, transpirarás euforia, una experiencia que sólo tú sabes alcanzar, porque el infinito es un día de pesca en el mar de los deseos enclaustrados en el ático.



Pasea por arcos de triunfo cuando tú quieras, si es preciso cuando abras tu alma como ese capullo que siempre esperó la salida y nunca creyó en tréboles de la suerte. Pertenécete, eres tuyo, eres un roble en la colina despoblada, eres palafito en aguas de torbellino... eres tú.

(Escrito en Marzo de 2009)

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