Dúoverso

Todo visto en ese catalejo onírico, donde el inconsciente por un momento engaña al ojo de la conciencia, se subestiman los rastros de esperanzas, sin embargo, cuando se abren desde el fluído de la realidad, los rastros son volátiles... pero de cualquier manera deben iniciar su punto cruz de metamorfosis e ir frente a cada escalera subiéndola o derribándola para caminar por la vida.

El catalejo mostró mensajes claros de una niña que desesperada y algo intranquila continuaba su camino, pero cuando recibió estos mensajes, pudo renunciar a los placeres, a su amor, pues no esperaba nada a cambio. La puerta de los sueños dejó ver a un niño vestido de blanco y café, aún podía sentir su cariño y todos lo veían, pero muchas personas reprimían a que volviera a nacer aquel sentimiento que trajo tanto dolor para ella, pues no podía volver a llorar, no era tiempo de volver a llorar y decidió alejarse de este niño que aparentaba tanto cariño, por lo que trajo como consecuencia que el niño se fuera para siempre, cerró la puerta y se fue sin decir nada... No hacía falta decir nada, ya todo estaba escrito.

Todo estaba claro.

Ahora la guarida es un campo de sembradío, de nuevos cultivos asentados en un universo primitivo. La predeterminación versus la metamorfosis. ¿Universos paralelos o vértices opuestos?

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