Escaleras.

Aún subiendo los escalones, sin sogas para arraigarme a los cuerpos meióticos, son otras constelaciones para definir la uniformidad multicolor. Tiene identidad azul sólo para las pupilas que rozan las lloviznas azarosas.

No sé cuántos escalones quedan, sólo tengo seguridad de lo que concierne a subir y descansar cuando el camino parezca demasiado alto y se me nuble la vista, salga humo de mi cabeza hasta finalmente presentarme como toda una androide. Es ahí cuando me daré un respiro para incrementar mi corriente continua.

Los ruiseñores bailan cerca de mi corazón para extraer la miel de cada ensoñación florida. No tengo miedo, estoy en el puente de toda gracia quijotesca y tangible. Por aquella razón, ya no recuerdo cómo estallar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustó mucho como escribes.
Tenemos mucho en común, Julie.
Un abrazo.

Jack dijo...

"Por aquella razón, ya no recuerdo cómo estallar."

exelente! me gusto.

saludos Julie