Desperté.

Desperté de un largo sueño, un lugar que describiría pedregoso y que sepultó mi vitalidad, pero resucité a los tres días sin siquiera ser una divinidad. Tengo poder, pero del que sólo tienen los que caen y los que no quieren mantener a nadie en una prisión o repartir tajadas del corazón ajeno y servir de éste a los demás.

Hubo lluvia y seguirá, pero me he limpiado y mis células motivacionales se han reproducido, han cambiado y pueden viajar libremente por todo mi cuerpo. ¿Por cuánto tiempo? No es de importancia. Al parecer, el espíritu libre necesitaba reafirmarse en cada parte de mi organismo, comienzo a entibiarme entre la multitud de párrafos de mi crónica. Vuelvo a ser un libro abierto y la lectora en primera y tercera persona.

Es posible la misión de ser inclaudicable. Es posible.

1 comentario:

Anahy dijo...

Qué fuerte..... me pasa a veces de adormecer mis sentidos, emociones y deseos, y ser una simple marioneta del destino. Pero eso no debería ser.
Una moción a tu favor, yo tb quiero ser inclaudicable.