Hoy.

Discierno ahora entre el pulso de las nubes cuando dejan ver al sol. Y cuando me inclino para ver ese horizonte en detalles, las alturas fragmentan la idea de la vida por delante mío. No escapo, sólo cada barrote era totalmente imaginario.

Me gusta seguir fantaseando y la confianza se entremezcla con el parpadeo y el color de mis ojos. No sé que pude haber perdido, pero esos diálogos internos se han interrumpido. Importaron, pero quisieron tomar contacto con el viento. No recuerdo el olvido de mis articulaciones, de mi cabeza al recostarla en la almohada y poner la nueva pincelada al lienzo que comenzaba a tomar forma.

Nada ha sido malo. Lloré por aquello, es verdad. Pero todo ese túnel se pierde tras contemplar este atardecer desde la cornisa mental. Es más grande el planeta en el que quise vivir, no tengo satélites como todos, sustituí la norma de abatimiento por un "desquiciadamente feliz". Ésta es hoy mi forma de digerir el sésamo de la vida, sin trueques, sin tantas razones retóricas, respirando en cada final.

1 comentario:

Jack dijo...

palabra de verificacion: Shepthro


he sentido algo asi, algo asi me paso el otro dia, fue freak.

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me gusta la profundidad que tiene.