Vista al cielo.

Brilla aún más el suspiro por conocer que se recuesta en un lecho celeste, hay vagones que se desdicen de aquella lectura de la vida insípida.

Cosecho miradas a la eternidad, agrupándome en los segundos de cada constelación; cedí el enjambre para vaciar agujeros negros y estar a diario cerca de tí.

Me encanta incendiarme en este cielo que siempre podemos alcanzar.


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