Desde luego. Podrías circular entre mis venas o entre las nubes, no importa el lugar. Y mientras sacuda estas hojas secas, dejarás de restregar una y otra vez tu alma. No percudas más tu alma ni la dejes secar demasiado al sol. Dale un poco de sombra, dame un poco a mí para dejar de quemarme. No quiero arder demasiado. Déjame en esta sombra natural, me refresca de cualquier amargura. Avísame cuando empiece a oscurecer para viajar en tus estrellas. Dame un lugar para pernoctar, tal vez un agujero negro para desaparecer y ser cualquier big bang. Comenzaré siendo tu historia y terminaré siéndola de todos modos.
(Escrito en Febrero de 2009)

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