02/06/2011

Sólo interferencias


Ha de ser que has llamado a mi corazón destello apasionado, por lo tanto, preparo mis palabras para blanquearlo. Tal vez pensaré en cambiarle el color, aún no lo tengo claro.


Pero he de llamar al tuyo silencio al que yo he de beber.



¿Sabrá a jarabe para el resfrío?, ¿Sabrá a libro antiguo?, ¿Sabrá a manos lavadas?, cualquiera de esos olores los he apreciado a lo largo del tiempo, en latidos de otro cuerpo, un cuerpo que jugó a las escondidas y que nunca jamás quise encontrar. Aún debe seguir escondido entre sauces llorones y colinas encantadas. Pero es que el juego había terminado y en este momento creo que ya debe haberlo reconocido.



No empieces otro juego, quiero seguir poniéndole nombre a tu corazón y oliéndolo al menos. No degustarlo, porque mi alma no quiere abrochar su cinturón con el tuyo. Los barrotes son para aquellos que creen en meridianos más que en paralelos, para aquellos que se sienten inhabilitados en responder.



Tal vez seguirás enjuiciando mi corazón, mientras tanto, yo no pienso en mencionarlo ni en mancharlo con otro nombre. No quiero ponerle nombre, sólo que bombee vida.


(Escrito en Febrero de 2009)