Tus sueños han estado por bastante tiempo enclaustrados. No les des una hora extra. No te caigas de sueño. No murmures con tus párpados cerrados que se contraerá tu infinitud. Sólo quiero contemplarte desde una caída libre, una caída donde la dirección es lo único que importa, junto con el amor que subyace de tu creación.
Amanece por sorpresa y el sol quiere salir por ti. Comienza un nuevo día y la pronta noche será el ungüento para aliviar tus heridas. Es justo que sea así y es también que cada constelación sea tu lecho para descansar. Entonces, puedes hacerlo, no sientas vergüenza ni arrepentimiento por querer entibiar la Luna. Por mucho tiempo esperó tu calidez.
(Escrito en Febrero de 2009)

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