Hice el amor nuevamente, imposible ha sido resistirme a sus caricias acompasadas, a su latido en frecuencia, distorsiones rítmicas han levantado mi umbral sensual.
Parecerá que todas las respuestas han reverberado, ahora los desiertos y los bosques humanos han sido asumidos, no como una orden ni un mandato, sino como parte de una expresión libertaria que entra en mí, un fluido seminal de sueños espirituales y espaciales.
Desde que entraste en mí, has vaciado mi constipación, mi rechazo al mundo y mi infelicidad; entra en mí una vez más, necesito del estado crepuscular en el que me dejas, un orgasmo imperecedero, una nota musical en el pentagrama de tu cuerpo, más pasiones exaltadas.
Eres la única forma y sustancia por la cual dependería y no me importa tu género, puedes ser ambigua, triste y alegre cuando quieras. Duerme conmigo doncella de mi alma, QUERIDA MÚSICA.
(Escrito en Marzo de 2009)

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