02/06/2011

Síncope



Extraño esos submundos que se han guardado
en tus ojos, divina excentricidad.
Me he negado en estos días a recostarme en tu lecho,
no puedo ser un maniquí de investidura perforada en el pecho.

La vida me ha adoptado, 
fuí una huérfana de mi propio síncope,
pero nadie se ha quejado,
no quiero que seas sólo un huésped de un destino.

Me dedico a destituir 
cada manojo de destiempo,
encontrar ese albergue me ha costado demasiado caro
aunque sea mañosa en ser más que una cigüeña de mi propio segundo.

(Escrito en Marzo de 2009)