A veces los caminos no crujen,
aunque permanezcan las mentes de bóveda celeste.
Aunque los sueños ciegos
lean a través de un corazón braille.
A veces los rostros transeúntes
fijan una mirada perdida y dan negativas de terror privado.
Aunque miremos por la ventana
para sentir el viento digno para volver a empezar.
A veces la galaxia emancipada se confunde
y se prepara para inmolarse.
Pero en libros no resolverás jamás el acertijo
de un cuento corto caído del cielo.
Rasura razones, no cuentan.
(Escrito en Marzo de 2009)

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