Estas son palabras que, escritas, no pueden disolver estrellas en un vaso contenido de cielo, ni tampoco juegan con disfrazarse de un señor con bigotes, lentes y una pipa que lanza un galante humo con olor a intelecto o una joven con aires falsos de extrañeza y de ideas extranjeras que simula ser una lengua que se traba, se llena de saliva y se agota por tener nubes de megalomanía sobre su cabeza que se automargina. Las palabras no son para alcanzar sólo sonidos plausibles, sino que tienen un carácter como el tuyo y el mío, son sílabas que juntas arman un susurro y un grito que pueden escucharse y leerse para liberar la vida y asegurarse de abrir las puertas de la filosofía de los tiempos. Y si tú no logras comprenderlo, espera caer del árbol y continúa.

1 distorsiones.:
Porque el único sonido del universo, es la melodía de nuestras voces
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