Han salido del cascarón rumiaciones mentales,
se mueven las montañas,
vibra la tierra bajo mis pies descalzos
aún no ha dejado el tren de pasar.
Que la emoción brille hasta el final
así el beso al alba y al ocaso
serán la revolución a nuestra hora cotidiana
y la sazón de los cultivos.
Que el sentimiento siempre sea ruido
antes y después del sonido,
que mute a un hábito forastero
un restaurador constante
del órgano multicolor.

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