Al fin y al cabo


Desde la alarma llegué a la urgencia de exiliar, reivindicar la revolución interna en la mañana-tarde. Acomodando lo grisáceo de la materia para lograr evolución como - lo que se espera - en todas las cosas. Se me ocurrió sublimar, conociendo el suelo antes de ararlo. Algunos momentos han sido frágiles, pues las preguntas son roedores, se multiplican por su especie. No obstante, las rescato aún en lo ancladas que pueden estar, descifrando sus misterios, aceptando su ruido y depurándolo al mismo tiempo. ¿Más conclusiones? Sólo que cuelo las respuestas, las corrientes siguen siendo las mismas, pero el camino se resuelve en mis pasos.

1 comentario:

F dijo...

Hay tantas preguntas...

Me hizo mucho ruido la analogía con los roedores, creo que es certera-muy certera. Al fin y al cabo, -como dices- los caminos son y serán un espejismo, un descenso a la nada o tal vez, la única mentira segura.

Tengo los ojos nublados y tu dices que el camino se resuelve en tus pasos. Las paradojas nacen a cada instante.

Un abrazo.

F.