Volver a días minimalistas
para oírnos dentro y fuera,
en torno al sol batir las alas
y cazar las fotografías de nuestros ojos.
Pausar cambio y fuera
fluir como caricias en la emoción contenida.
Volver a días minimalistas
para almacenar calma bajo la piel,
en torno al latido seguir respirando
y descifrar el viaje un poco más.

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