Recorriendo mi cuerpo,
me doy cuenta.
Macerando estrellas fugaces,
arrastro el infinito.
De vez en cuando,
hay ecos extraños
que rumian como chicle,
escupo el ánimo quebrado.
Hay un refugio en el bonsái,
el tiempo pasa y salto el abismo,
para reunirme con la voluntad.
Y de repente, abandonar el trineo.

1 comentario:
No sé que existe o que no existe.
Pero creo que deberíamos hacer existir a la Libertad.
Saludos.
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