Y aún en hordas inesperadas
respiro en reflexiones de ducha
y en la mirada súbita a la ventana
del autobús de la ciudad.
Cierro los ojos,
las páginas van rápido,
sólo espero un cielo de oro
para la mañana.
Un minuto de silencio
una urgencia inagotable
para reeditar el albergue sentimental
de experiencias que luchan entre sí,
de calmas que se extrañan.

1 comentario:
Un minuto de silencio que llegue del suspenso del tiempo y los terrores, una calma que desate el caos emocional y de ahí en adelante todo será nuevo, en otra órbita, con otra sintaxis, quizás donde nos encontremos.
Saludos :)
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