
Hay rostros como el sol de invierno,
brillan como el papel lustre,
pero al contacto con el fuego
sus cenizas corren a sangre fría.
Es un baño de shock
en el alma sin alerta,
pero la convivencia es parte
del otro lado del universo.
Y entre indiferencias y diferencias
hay que encontrar el modo
de despejar el cielo para alejar las nubes
y dejar ver la estrella gigante verdadera.
brillan como el papel lustre,
pero al contacto con el fuego
sus cenizas corren a sangre fría.
Es un baño de shock
en el alma sin alerta,
pero la convivencia es parte
del otro lado del universo.
Y entre indiferencias y diferencias
hay que encontrar el modo
de despejar el cielo para alejar las nubes
y dejar ver la estrella gigante verdadera.
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