Esas sentidas memorias son como hojas de otoño, pisadas en un sendero para volver a tomar forma en otra temporada. Sin embargo, a pesar de su magnificiencia en las sienes, el momento no tiene su retorno. Tengo un actual sentido huérfano de la amistad, donde el camarada es condicional y en su vida habitan más parásitos que huéspedes.
Estas sentidas memorias son un hueso duro de roer, pero tengo la expectativa que perecerán y aplacará el desconsuelo. Más frutos caerán del árbol de la vida.

1 comentario:
Siempre habrá frutos, siempre...
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