Criando un grito. Ya comienza a crecer, se pueden apreciar sus ojos muy abiertos sin pestañear, su alma hecha de cenizas que ha ingresado a la montaña rusa de la expresión pura. Pura como guardar silencio ante tus shocks de aliento vehemente.
Pronto estaré en la etapa del nido vacío, mi hijo llamado grito se mudará de mis entrañas, de mi mente, de mi voz, de mis rituales de defensa.Mi grito ha madurado. Volará de mis labios y me convertirá en libertad, gracias por tu sacrificio. Rompes mis cadenas de ilusión.
(Escrito en Mayo de 2009)

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