Contemplo el sol,
se acurruca en mí
y atrae la constelación de temores
para fundirla y hacerla desaparecer.
Nada me alcanzará en mis pensamientos
más que el viento que parpadea
junto a la luna que nunca se esconde
aunque la noche me mire gélida.
Lo que he aprendido
siempre estará en una cuna de oro,
en libros con aroma a nuevo
sin presumir de sus títulos.
(Escrito en Abril de 2009)

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